monitores segunda mano

Comprar monitores nuevos o seminuevos

A la hora de realizar una compra de cualquier tipo, siempre queremos la versión más reciente que nos podamos permitir: el último modelo de coche, ropa a la moda, el teléfono de mejores prestaciones… Por supuesto si estamos hablando de electrónica o informática la necesidad de obtener el equipo más actualizado posible se multiplica, y es que aunque la ley de Moore ya hace tiempo que se encuentra obsoleta sigue siendo cierto que un equipo nuevo seguramente tendrá mejor tecnología que uno de hace años.

Sin embargo, por el bien de nuestro bolsillo deberíamos hacernos una serie de cuestiones: ¿Pasa lo mismo con cualquier equipo informático?; ¿realmente necesito ese extra de tecnología que me ofrecen?; y sobre todo, ¿merece la pena el desembolso?

monitor

Deberíamos realizarnos estas preguntas si deseamos comprar algún elemento de hardware o periférico que realmente no haya variado tanto en los últimos años. No merece la pena pagar un dineral impresionante para comprar un teclado mecánico gaming si vamos a usarlo para escribir en Word. No merece la pena un ratón con DPI regulable y contrapesos ajustables para navegar por Internet y jugar al Buscaminas. Y por supuesto, a no ser que uno sea un sibarita de la perfección visual la mayor parte de características de los monitores actuales le sobrarán.

 

Y es que para la mayor parte de los mortales los detalles de los monitores de última generación nos pueden dar bastante igual. ¡Ojo! Tienen su público y estos seguramente se encontrarán muy agradecidos de poder disponer de ese extra que garantiza que los negros sean más negros y que la curvatura de la pantalla otorgue el ángulo de visión óptimo. Pero sencillamente, a la mayor parte de los consumidores no les merecerá la pena pagar una cantidad —por lo general nada despreciable— por estas características.

Aquí viene el “quid” de la cuestión: el dinero. Los monitores baratos de segunda mano funcionarán exactamente igual de bien que los de primera por un precio notablemente inferior. Las características serán básicamente idénticas —exceptuando las que hemos dicho para profesionales o gente muy celosa de la calidad extrema— y la reducción del precio implicará que puedas gastar la diferencia en mejorar tu equipo o en cualquier otra cosa que te apetezca.
Cabe destacar también que la práctica totalidad de estos monitores baratos de segunda mano proceden de usuarios que han pasado a una versión más moderna —o de más pulgadas— y por tanto funcionarán a la perfección y sin ninguna clase de tara.

En algunos casos los monitores de segunda mano pueden incluso ser preferibles a los más actuales. Si deseas montar una recreativa o bartop seguramente preferirás adquirir un antiguo monitor CRT en vez de uno de pantalla plana, para poder conservar el feeling de las pantallas de antaño. Si quieres aprovechar un ordenador antiguo para convertirlo en un centro de descargas, un servidor o cualquier otro tema puede que necesites una toma VGA de la que las pantallas actuales ya no disponen.

En definitiva, por precio, características y prestaciones, en una gran parte de las ocasiones nos puede merecer más la pena comprar un monitor de segunda mano que uno con la ultimísima tecnología y eminentemente más caro. Y es que, al fin y al cabo, en cuestión de monitores tampoco ha cambiado tanto la tecnología en los últimos años…